Driversity | Y ahora qué ¿De quién es el patio del colegio?
EDUCACIÓN, me apasiona el sector, enseñar y aprender, FUNDACIONES en España y Estados Unidos. EQUIPOS, sé valorar y potenciar el TALENTO incluso en entornos complejos. CAMBIO, sé gestionarlo y además promoverlo. DIVERSIDAD, investigación, divulgación y gestión, con especial atención en CULTURA, LGBT y MUJER. Mi involucración en un COMITÉ DE DIRECCION me ha aportado la capacidad de ver la FOTO COMPLETA de las ORGANIZACIONES. Mi experiencia INTERNACIONAL me ha hecho FLEXIBLE. Me gusta EMPRENDER no tengo miedo a la INCERTIDUMBRE y estoy acostumbrada a trabajar en entornos DIFÍCILES. PROYECTOS incluyendo DISEÑO, GESTIÓN Y FINANCIACIÓN. Me satisface haber sido capaz de EQUILIBRAR una CARRERA EXIGENTE con una FAMILIA EXTENSA y con LO QUE ME GUSTA.
Margarita Alonso, Driversity, Feminismo, diversidad, empoderamiento de la mujer.
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Y ahora qué ¿De quién es el patio del colegio?

Mi hijo tiene una inteligencia kinestésica* considerable, pero nunca había jugado al balonmano. No se sabía ni las reglas. Sin embargo, era el deporte rey del nuevo cole… no quedaba más opción. Así que nos tocó paso a secundaria, cambio de colegio, deporte nuevo, acostumbrarse al uniforme, nuevos amigos, fueron muchas novedades. Al tener cero problemas para hacer amigos, cero traumas. Estaba feliz, hasta aquel día que llegó contrariado del partido.

Con el cambio de etapa, la liga escolar había dejado de ser mixta. Resultó que las dos chicas que habían tenido que buscarse la vida fuera eran tan buenas que las reclutaron en equipos de primera. El entrenador que las había visto crecer no se resignaba a dejar de cosechar lo que durante años había cultivado, así que se buscó una liga mixta y se cambiaron. Aunque las crías no entrenaban en el cole, jugaban los partidos los fines de semana. El entrenador había roto su palabra:

  • ¡El que no entrena no juega!
  • Pero hijo, sí que entrenan, en otro equipo, pero entrenan y más que tú.
  • Bueno pues que jueguen en el otro equipo.
  • Ya lo hacen, pero son tan buenas que también juegan aquí y con ellas ganaréis la liga.
  • Pero es que, si juegan ellas, a MI no me sacan, porque pierdo dos posiciones en el ranking.
  • .. ¡Trabaja duro y podrás competir con ellas y con los demás!

Con mucho dolor, pues era carne de mi carne, fue así cómo entendí la forma en que se fragua desde las bases el techo de cristal y la brecha salarial. Aunque vivimos el falso espejismo de que los niños y las niñas ya se educan igual, no es cierto. Entre otras diferencias, las niñas no tienen el mismo acceso al deporte que los niños. Son ciudadanas de segunda. En este caso, hizo falta un esfuerzo extra de sus padres y fue necesario que sobresalieran para que pudieran seguir jugando. Si hubieran sido mediocres o sus padres no hubieran empujado un poco más, se habrían quedado en la cuneta.

 

El deporte es más que pan y circo, o un pingüe negocio. El deporte es el epítome del liderazgo. Si será importante el deporte en nuestra sociedad o para un país, que Vicente del Bosque fue nombrado Marqués y Doctor Honoris Causa por hacer a España campeona del mundo. Y que conste que no reniego… ¡Ah! ¡Cómo disfruté aquella noche pitando y gritando con la bandera de España al cuello!

Vikinga hasta los tuétanos, no era yo muy de Lucho, pero tengo que reconocer que, a pesar de sus altas dosis de soberbia y anti-madridismo, nos ha dado una buena lección de liderazgo. Su actuación en esta Eurocopa debería ser estudiada en las escuelas de negocios: la imbatibilidad de un equipo bien engrasado; la resiliencia de levantarse ante la adversidad y la coherencia con su portero elegido. Hasta la tómbola de quién tiraba los penaltis contra Suiza fue una clase magistral de negociación exprés. Asertividad. Rigor. Luis Enrique puede no gustarte, pero sabe de futbol como nadie y eso es poder, ningún periodista consigue vapulearle; El partido de Italia fue un alarde de estrategia. Además, su liderazgo es de nueva ola: no miente, no niega, no se esconde ni disimula, no echa balones fuera cuando las cosas no salen bien y es capaz de reconocerse vulnerable. Cuando su hija Xana enfermó, no dudó en dejarlo todo para estar con ella y con su familia el máximo tiempo posible en un proceso tan horrible y fatal. En fin, que nos está doblegando con su incontestable buen hacer de verdadero líder.

Y es que el deporte es eso, una escuela de liderazgo, nada hay que nos esté enseñando que no aprendiera en el campo como jugador. En su proyecto Why female athletes make winning entrepreneurs, EY establece una relación directa entre mujeres que lideran en la actualidad y la práctica de los deportes de competición en la infancia. También desgrana los atributos del liderazgo que se estimulan a través de la competición.

Por eso, es inadmisible que, a estas alturas, el deporte sea todavía un entorno inhóspito para las niñas y las mujeres en España. No hablo ya de la brecha salarial, que no se puede ni mencionar, porque una turba airada se abalanza en contra argumentando “tanto produces, tanto ganas”. Está también el rollo “es que el fútbol femenino no es tan interesante”. ¡Claro! ¡Como no hay visibilidad, no hay afición!

Efectivamente, es un círculo virtuoso: excelencia-visibilidad-patrocinio. La Fórmula 1 es un buen ejemplo. Hasta que Fernando Alonso no empezó a ganar podios, ni el tato veía aquí las carreras. Una vez que Hamilton le apeó de la parrilla de salida, los telespectadores respondieron sacando a los bólidos de la otra parrilla, la de la tele.

Nuestras mujeres destacan en deporte, pero para ellas no hay visibilidad, ni patrocinios, ni medios. En las últimas Olimpiadas, de los siete oros, cuatro fueron femeninos, y de las cuatro platas, tres. En Londres arrasaron, once de las diecisiete medallas. Excelencia hay, pero visibilidad no. Y tampoco cuentan con  los mismos medios. Ni siquiera en el deporte rey. ¿Sabía que las mujeres del Barcelona son las reinas de la Champions? iClaro! La agónica tanda de penaltis del Villareal se chupó toda la cuota de pantalla.

Cuando mi hijo amenazó con dejar el equipo, el entrenador nos contactó. Lo quería, aunque también le tocara chupar banquillo. Me pregunto qué no hubiera hecho si hubiera sido el número uno. Los colegios quieren destacar en deportes, y si no hay quórum para un equipo, se buscan candidatos de forma proactiva, varones. Las chicas entrenan sistemáticamente en las peores instalaciones, si llueve dejan de entrenar porque el pabellón es del 1er equipo (que es masculino, como la absoluta, las mujeres  son la  absoluta femenina). Las niñas comparten entrenador (una vez más, os cuento mi experiencia). Y a la hora de cerrar un equipo o justificar un trato peor, el argumento es “que las chicas no quieren”.

 

No lo puedo evitar, pero me indigna cuando escucho a un hombre revolverse con todo el lío este de la brecha salarial, y de los LGBT. Me puede que se marque un Charles Michael en el sofagate haciéndose de nuevas. iAh! ¿Pero dos sillas no dan para tres culos? Justificando lo injustificable y escudándose en el famoso do not rock the boat con cosas secundarias, que aquí lo importante es la cumbre. Los Charles Michaels tienen que empezar a reconocer su situación de privilegio.

La discriminación positiva en los Consejos y Comités ejecutivos es la peor solución para la igualdad efectiva. Si no se toman las medidas adecuadas, las mujeres ascendidas no resisten y, al cabo de los años, las cifras vuelven a las andadas; se refuerza el “es que las mujeres no quieren” y encima el talento masculino se revuelve ante lo que consideran arbitrariedad e injusticia.

Ahora mismo, tres propuestas baratas y factibles que, con discriminación positiva o sin ella, contribuirán de forma rápida al acceso de las niñas y mujeres al deporte y, con ello, a estimular el liderazgo y a paliar la brecha salarial y el techo de cristal, serían:

  • La Quiniela, una de las apuestas gestionadas por el Estado, desde ya, debe recoger los resultados al 50% de la liga massculina y femenina. Visibilizar la liga femenina generará afición y con ello patrocinios y recursos. De ese modo se activaría el círculo virtuoso al que me refería antes. Si esto supone una reducción de ingresos, lo cual dudo, habrá que asumirlo como un mal menor. Ya se revertirá cuando la liga femenina también sea rentable.

  • Acción positiva a saco en la federación de equipos infantiles, juveniles y profesionales. Cada colegio, cada club que quiera competir con un equipo masculino, que lo tenga que hacer también con otro femenino. ¿Que las niñas no quieren? ¿Qué no hay mujeres? Que las busquen debajo de las piedras, como hacen con los niños y con los jugadores. Si el colegio es de educación segregada, que se asocie con uno femenino.

  • Cuando parten de organismos oficiales, los manifiestos y las cartas son puros brindis al sol. Los organismos y los individuos que los firman consiguen un salvoconducto para fingir que hacen lo que no hacen. La administración está para legislar y vigilar y reconducir el incumplimiento de la norma. El manifiesto por la igualdad de la participación de la mujer en el deporte, dada la gravedad de la situación anteriormente expuesta, es un documento naif y utópico insuficiente para un ministerio del siglo XXI. No puedo entender cómo España, que ha sido capaz de robarle el liderazgo a la propia China en Bádminton, no retrasmite a bombo y platillo los partidos de Carolina Marín o las series de Mireia Belmonte o las de Teresa Perales, récord del medallero español. Y saltarán los que digan que es más fácil ganar una medalla paraolímpica, pero a mí me parece más difícil. Establecer cuotas de pantalla obligatorias para el deporte femenino respecto al masculino, no recomendarla, generará visibilidad, afición y estimulará vocaciones deportivas. Las privadas ya se autorregularán. Pero es inadmisible la discriminación positiva que se hace con el deporte masculino, al menos en los medios públicos que pagamos todos y todas.

*Toni Nadal, entre otras virtudes, considera que Rafa destaca en inteligencia kinestésica, la capacidad de utilizar tu cuerpo para resolver problemas y realizar actividades.

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