Driversity | Y ahora qué: Salir del armario
EDUCACIÓN, me apasiona el sector, enseñar y aprender, FUNDACIONES en España y Estados Unidos. EQUIPOS, sé valorar y potenciar el TALENTO incluso en entornos complejos. CAMBIO, sé gestionarlo y además promoverlo. DIVERSIDAD, investigación, divulgación y gestión, con especial atención en CULTURA, LGBT y MUJER. Mi involucración en un COMITÉ DE DIRECCION me ha aportado la capacidad de ver la FOTO COMPLETA de las ORGANIZACIONES. Mi experiencia INTERNACIONAL me ha hecho FLEXIBLE. Me gusta EMPRENDER no tengo miedo a la INCERTIDUMBRE y estoy acostumbrada a trabajar en entornos DIFÍCILES. PROYECTOS incluyendo DISEÑO, GESTIÓN Y FINANCIACIÓN. Me satisface haber sido capaz de EQUILIBRAR una CARRERA EXIGENTE con una FAMILIA EXTENSA y con LO QUE ME GUSTA.
Margarita Alonso, Driversity, Feminismo, diversidad, empoderamiento de la mujer.
6907
post-template-default,single,single-post,postid-6907,single-format-standard,edgt-cpt-1.0.2,ajax_fade,page_not_loaded,,homa child-child-ver-1.0.0,homa-ver-2.1, vertical_menu_with_scroll,smooth_scroll,grid_1300,blog_installed,enable_full_screen_sections_on_small_screens,wpb-js-composer js-comp-ver-5.2.1,vc_responsive

Y ahora qué: Salir del armario

Estamos en el mes del orgullo, las empresas colorean sus logos y se posicionan en favor de la inclusión. Las redes hierven con eventos, artículos y conferencias. Y navegando por ahí me he quedado muy sorprendida ante algunos de los comentarios que se pueden llegar a leer todavía, copio estos para explicar 10+1 cosas que a lo largo de estos años he aprendido sobre salir del armario:  

 

saber que un chico es gay o una chica lesbiana no influye en nada en su trabajo por lo que no es trabajo de la empresa ni saberlo ni premiar esa condición”.

“al trabajo venimos a trabajar, no a hablar de sexo

“¡bisexualidad, mucho vicio!”

todos somos diversos no hay que hacer guetos”

¿Te suenan? ¿Las has oído alguna vez?

 

  • Jesús Encinar me contó que salir del armario es un proceso que nunca termina, salvo que seas Ricky Martin, cada día toca salir con alguien, el taxista, la panadera o el recepcionista de un hotel que asume que como vais con chaqueta sois dos ejecutivos y no una pareja.

 

  • El horizonte de la injuria* es el miedo a la discriminación que una persona LGBT+ confronta cada vez que sale del armario, esos segundos, minutos, horas, días que pasan hasta que el interlocutor se posiciona con indiferencia, con sorpresa, con torpeza, sale corriendo para contar el cotilleo a todo el mundo, o a reírse e insultar… luego pueden llegar las consecuencias, el ostracismo, el techo de cristal…

 

  • Las organizaciones que trabajan la D&I no lo hacen para saber quién es LGBT+ dentro de la empresa. El objetivo es crear un entorno seguro para que todas las personas puedan expresarse en libertad sin ser discriminadas por ello.

 

  • Ser gay o lesbiana sí influye en el trabajo. La diversidad de equipos aporta diversidad de puntos de vista, y aunque es más complejo trabajar en entornos diversos, si se gestiona adecuadamente, la diversidad aporta mejores resultados. No poder contar que eres bi, gay, lesbiana o trans en el trabajo significa que no puedes ser tú mismo. Afecta a tu rendimiento, a tu productividad, al nivel de compromiso, a tu capacidad para innovar, genera estrés que puede derivar en una enfermedad, lo cual incrementa el absentismo. Para no decir que eres gay o lesbiana en el trabajo tienes que mentir o callar. A todos nos gusta contar lo bien que lo hemos pasado el fin de semana con nuestras parejas, amigos o familia y además las relaciones informales son vitales para la gestión de la red que necesitamos para crecer profesionalmente.

 

  • La Inclusión NO es sinónimo de discriminación positiva. En muchas empresas para incrementar la representación femenina en los consejos y comités han recurrido a la acción positiva de forma indiscriminada, lo cual no suele funcionar y además es visto como una amenaza por las mayorías. La inclusión bien gestionada estudia los motivos de la falta de representación en esos puestos y trabaja sobre las causas. Las empresas no “premian” a las minorías, en todo caso trabajan para que tengan las mismas oportunidades. Porque es justo, porque lo exige la ley y porque además es bueno para el negocio.

 

  • Salir del armario no es hablar de sexo: es la propia identidad, son los afectos, los amigos, la pareja, los hijos. Y esto en el trabajo importa porque hay muchos derechos derivados como bajas, beneficios, permisos, incentivos… Es lo mismo que cuando una mujer dice que está embarazada, todos sabemos lo que ha pasado para llegar a esta circunstancia, pero no estamos hablando de sexo ¿no?

 

  • Dado el punto anterior, debes tener en cuenta que cuando una persona sale del armario no está intimando contigo. Igual que al marido de la embarazada cuando te lo cuenta no le preguntarías si cuando concibieron al bebé hicieron el misionero o el perrete, evita preguntas como ¿y en tu pareja quien es el hombre y quien es la mujer? o ¿las lesbianas cómo lo hacéis? o ¿y te has operado?

 

  • La bisexualidad no es un invento para ligar más, tampoco es un sinónimo de promiscuidad, ni de sexo múltiple. A las personas bisexuales les atraen y se enamoran de personas de ambos sexos, pero no necesariamente a la vez. y dados los dos puntos anteriores, cuando una chica se declara bisexual, no le preguntes si está disponible para cumplir tus fantasías sexuales más inconfesables, es acoso.

 

  • Las mujeres lesbianas no se han vuelto así porque fracasaron en el amor verdadero o no han encontrado un varón redentor que les hiciera ver la luz. Si crees que el sumun de la virilidad consiste en revertir a una de estas pobres desgraciadas, lee un poco más. Y piensa que tu insistencia les va a sentar igual que a ti la de un gay. Ni más, ni menos.

 

  • Aunque todos somos diversos en nuestra individualidad, trabajar las diferentes dimensiones de la diversidad: LGBT, género, edad, discapacidad… no es hacer guetos, es entender cuáles son los frenos que impiden la integración efectiva de cada minoría y luchar para erradicarlos.

 

  • El trabajo NO es un entorno de elección, no es como un cine, un teatro, o el salón de casa dónde cuando vemos una película que no nos gusta o escuchamos un chiste que nos ofende podemos irnos o cambiar el canal. Censurar esto, sería cercenar la libertad de expresión. Un chiste ofensivo con el colectivo LGBT+ en el trabajo puede ser interpretado como una actitud no inclusiva. No asumas que cuando cuentas un chiste en el trabajo no pasa nada porque tus colegas, tus jefes o subalternos, no son LGBT+. A lo mejor sí lo son y quizás no se atreven a contártelo porque piensan que no lo vas a entender por esas burradas que sueltas. Aunque ya sabemos todos que tú no eres homófobo.

 

*Según el estudio Is it safe to bring myself to work las personas LGBT+ que salen del armario en el trabajo se enfrentan a cuatro tipos de amenazas: agresiones sociales: degradación de su valía personal, bienestar o estatus a través de chistes, motes, cotilleos u ostracismo; violaciones a su intimidad: incursión en su privacidad; discriminación laboral, materializada en sesgos en la valoración de su desempeño; daño físico.

 

Otros artículos de la serie ¡Y ahora qué!

¿De quién es el patio del colegio?

A mi nunca me han discriminado

¡El señoritooooo!

Pues que yo sepa, los niños también lloran

Pero no solo hay que parecerlo

El tiempo es oro

No Comments

Post a Comment